miércoles, 31 de octubre de 2012

Bruselas, el hogar de la Unión Europea

La primera escena de la película de Tintín tiene lugar en este mercadillo de antigüedades

En invierno, mucho frío. En cualquier época del año, mucha actividad. Bruselas, capital de Bélgica y de la Unión Europea, es una ciudad perfecta para los viajeros que buscan tradición en estado puro: monumentos, gastronomía, idiomas e historia. Una ciudad perfecta para todas las personas que sean y se sientan jóvenes, que emana una belleza y calidez especial por cada grieta de suelos y edificios.

Bélgica ha sido uno de los miembros fundadores de la UE, cuyas instituciones se hospedan en Bruselas. No se puede ir a la ciudad sin pasear por el barrio europeo, donde se encuentran el Parlamento, la Comisión… o edificios como el Centro Internacional de Prensa. A la una de la tarde todos los restaurantes de la zona, entre los que no se ve casi ninguno de comida rápida, se llenan de funcionarios y periodistas.

En cuanto a monumentos, el más emblemático es el Atomium. Creado para la Expo de 1958, se convirtió en todo un referente. Representa el inicio de la modernidad y el fin de la posguerra. Algunas de sus esferas, comunicadas por ascensor y escaleras, están abiertas al público. En ellas se pueden encontrar fotos, videos y todo tipo de documentos o maquetas que reflejan cómo se construyó, y cómo fue aquella Expo. Desde la cafetería situada arriba del todo se puede ver toda la ciudad mientras se nota un ligero balanceo.

En el centro de la ciudad hay numerosas plazas llenas de edificios góticos y renacentistas. La Plaza de la Bolsa está rodeada de cervecerías antiguas y bares donde comprar una de las comidas más típicas de allí: las fritjes, patatas fritas cocinadas de una forma realmente especial. Por su parte, la Gran Place siempre está concurrida. En ella se encuentran el museo de la ciudad y el Ayuntamiento. Las calles de los alrededores están llenas de chocolaterías, como Godiva, en las que degustar el producto estrella belga. Es por una de estas calles por donde se llega a la famosa estatua Manneken Pis, resguardada por dos cervecerías clásicas. En otras plazas se realizan mercadillos de antigüedades apreciados por muchos coleccionistas.

Para los más pequeños, o tal vez para los adultos amantes del cómic, es la ciudad perfecta: Tintín, Spirou, Los Pitufos o Lucky Luke nacieron allí. Y para entretenerse mientras se pasea, nada mejor que rastrear las huellas de Tintín a través de 40 murales repartidos por toda la ciudad. 

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